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Con ya varias décadas de ser la
“flagship-store” de uno de los emporios comerciales más
importantes de México, el Antiguo Palacio de los Condes de
Orizaba, mejor conocido como la Casa de los Azulejos, es una
construcción única en el Centro Histórico por su peculiar
fachada y años de tradición que la convierten en punto de visita
obligado en la Ciudad de México.
El Palacio de los Condes de
Orizaba comenzó a construirse en 1793 en la esquina del callejón
de la Condesa y la calle de Plateros, la actual calle de Madero.
El elemento más destacado de su exterior es su colorida fachada
que fue recubierta con azulejos de talavera como manifiesto de
la enorme riqueza que dichos condes alcanzaron en los últimos
años del siglo XVIII.
Durante el siglo XIX, la
propiedad pasó por varios dueños, hasta que finalmente en 1881
se estableció en ella el elegante Jockey Club, uno de los
centros de reunión más exclusivos de la elite porfiriana. En
1919 la Casa de los
Azulejos cambió de nuevo
su uso para albergar ahora los almacenes de los hermanos Walter
y Frank Sanborn que tras dos años de restauración ahora ofrecían
en ese lugar un concepto comercial inédito en México al adecuar
a la construcción existente una fuente de sodas, un restaurante,
tienda de regalos y revistas, una farmacia y una tabaquería
entre otros servicios, que desde su inauguración se convirtió en
un rotundo éxito comercial y con el tiempo en una de las tiendas
y posteriormente cadenas comerciales más características de
México.
En el interior destaca el area
del restaurante que se ubica en el antiguo patio de la casa en
torno a una fuente y rodeada por arquerías de piedra y madera.
Contiguo al restaurante, en la bóveda de las escalinatas que
conducen al piso superior se puede apreciar un mural realizado
por José Clemente Orozco en 1925.
La
Casa de los
Azulejos
fue declarada monumento nacional el 9 de febrero de 1931. La
entrada es gratuita.
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