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Auténtica
realización material del Manifiesto de la Arquitectura
Emocional de su creador, Mathías Goeritz, El Museo
Experimental El Eco ha representado desde su inauguración uno de
los espacios paradigmáticos de la arquitectura del siglo XX en
México.
El Museo
Experimental El Eco, fue concebido durante los primeros años de
la década de 1950 como un recinto donde abrían de converger
distintas expresiones del arte como pintura, escultura,
arquitectura y danza para crear un espacio para la estimulación
de la creatividad y el fomento del diálogo artístico en un
centro que sería la obra de arte total, un auténtico
Gesamtkuntwerk.
Esta idea del
reconocido artista de origen alemán, Mathías Goeritz encontró
oidos propicios en Daniel Mont, un destacado corredor de arte
que con la ayuda del magnate Gabriel Orendain, puso a
disposición del artista un solar en la colonia San Rafael y los
medios económicos necesarios, para que Goeritz "hiciera lo que
quisiera". De esa manera en 1952, inicia la construcción de este
espacio, un verdadero vacío que rompía radicalmente con los
postulados funcionalistas que seguía la arquitectura de ese
entonces, para ahora darle prioridad a la emoción psíquica y a
la expresión estética.
De tal suerte, el
Eco, fue inaugurado el 7 de septiembre de 1953, con un evento
mítico en el que danzantes de una coreografía de Luis Buñuel
bailaban debajo y por entre la famosa escultura "La Serpiente"
colocada en el patio rojo de este espacio, un patio que
significaba la fusión de la culturas, la mezcla mestiza de la
humanidad, mientras obras de Carlos Mérida, Henry Moore y Rufino
Tamayo conversaban entre perspectivas fugadas de paredes blancas
y negras.
Esta utopía
artística tuvo una breve duración, un año despúes de su
inauguración, fue convertida en centro nocturno para mas tarde
caer en un olvido casi absoluto de cuya memoria sólo quedaban
imágenes, relatos, un ideograma y una dirección: Sullivan 43.
Tras una gran
labor de investigación y restauración por parte de la Facultad
de Arquitectura de la UNAM, el Museo Experimental El Eco,
reabrió sus puertas recientemente para detonar nuevas voces y
ecos en su interior entre las distintas tendencias de vanguardia
de México y el extranjero, con exposiciones, ciclos de cine y
conferencias, retomando su papel de centro para el libre
intercambio de ideas, haciendo honor a lo que su autor, Mathias
Goeritz comentó al momento de su inauguración: "Colgaremos en su
puerta una campana simbólica para que su presencia y repiqueteo,
invitasen a la asonada y a la libertad".
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