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Sitio enmarcado por
una exhuberante vegetación y un pasado esplendoroso, el Parque Lira
es uno de los jardines públicos mas interesantes de la Ciudad de
México. El
Parque Lira se localiza sobre la avenida del mismo nombre, en el
barrio de Tacubaya en la zona
centro - poniente de la ciudad. Su historia es antigua,
originalmente se trataba de una gran propiedad privada que incluía
la llamada Casa de la Bola, sus huertas y jardines que pertenecieron
en algún tiempo al Conde de Cortina. Con el paso del tiempo parte de
los jardines fueron vendidos por separado de la casa para formar
parte de otra propiedad, cuyos últimos dueños fueron la familia Lira
Mora, empresarios textileros quienes la poseyeron durante las dos
primeras décadas del siglo XX, apellido que prevaleció en el
nombre de la propiedad.
El jardín de esta enorme propiedad
magistralmente emplazado entre la pendiente del terreno fue
embellecido con distintos elementos propios de un palacio, entre
ellos varios puentes, espejos de agua, una pérgola y hermosas
fuentes de bronce, así como un gran arco de acceso de estilo
neoclásico, cuyo cielo raso está decorado con un artesonado en yeso
con elementos florales y que todavía podemos disfrutar en nuestros
días. La vegetación original consistía en una rica mezcla de plantas
nativas de la zona, así como de otras partes del país, especialmente
del trópico que enmarcaban una residencia de finales del siglo XIX
construida en tabique de la cual podemos apreciar todavía la
interesante cúpula de la capilla y parte de la construcción
original.
Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas dicha propiedad fue
expropiada y en ella se estableció un asilo para niños con
enfermedades mentales que funcionó hasta que en ella se
establecieron las oficinas de la Delegación Miguel Hidalgo mismas
que se encuentran en funcionamiento actualmente.
El Parque Lira aún conserva gran parte
de su caracter exótico con una gran profusión de vegetación que le
confiere una atmósfera muy sugerente. Elementos como su calzada
interior limitada por antiguos muros de contención de piedra
cubiertos por enrededoras y atravesado por puentes aún nos remiten
al esplendor de su pasado y nos sumergen en un entorno de gran
exhuberancia y placidez desde cuyas partes más elevadas pueden
contemplarse interesantes vistas de la Ciudad de México.
Al recorrer el Parque Lira es obligado
visitar también la Casa de la Bola, cuyos jardines poseen la misma
magia que los del Parque Lira al haber formado parte de la misma
propiedad, sin embargo los jardines de la
Casa de la Bola se encuentran en
mejores condiciones además de poseer interesantes piezas
escultóricas en mármol.
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