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El Templo de San
Fernando se localiza en un punto que durante la época virreinal se
encontraba prácticamente a las afueras de la entonces compacta
Ciudad de México sobre el Antiguo Camino a Tacuba, hoy Avenida
Puente de Alvarado. En nuestros días esta construcción se yergue en
medio de importantes avenidas y su atrio, ahora convertido en una
tranquila plaza arbolada, representa el límite poniente de la zona
de monumentos históricos del centro de la ciudad.
Este templo fue construido en 1735 por
los misioneros franciscanos del Colegio de Propaganda Fide,
institución que tenía por objetivo preparar a los sacerdotes que se
encargarían de difundir la fe cristiana en tierras tan alejadas del
país como las Filipinas y otros lugares de oriente, como parte de un
complejo arquitectónico que incluía además un colegio y un
cementerio. El templo presenta varios de los elementos
característicos de las construcciones realizadas en la Ciudad de
México durante el siglo XVIII como la combinación de piedra tezontle
empleada en los macizos de la fachadas con vanos que son enmarcados
por elementos de cantera gris de Chiluca. En la fachada principal
podemos apreciar una rica ornamentación barroca que incluye columnas
estriadas y columnas estípites así como un profuso empleo de
altorrelieves que representan elementos vegetales y un
campanario que remata en una torre de planta octagonal. Al interior,
el templo alberga un rico altar dorado de gran belleza que contrasta
con la relativa sobriedad del conjunto.
En la actualidad gran
parte de la construcción original se ha perdido debido a que durante
el periodo de desamortización de bienes del clero durante el siglo
XIX, se vendió una importante extensión de la propiedad con el fin
de destinar los terrenos al ensanchamiento de la ciudad.
Los alrededores de este templo se
encuentran desafortundamente en malas condiciones y representan una
llamada de atención para la restauración integral de la Plaza de San
Fernando y su entorno que a pesar de su
abandono, representan uno de los espacios abiertos más agradables
del Centro Histórico.
La visita a este lugar puede incluir el
Panteón de San Fernando, localizado a un costado del templo.
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