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Centro religioso de primer nivel del mundo mesoamericano, la región
de
Cholula
alberga en sus más de 120 templos algunos de los más sobresalientes
tesoros del arte popular en las Américas.
Cholula
se encuentra localizado a 90 kilómetros al oriente de la Ciudad de
México en el estado de Puebla a las faldas de la sierra Nevada. Su
historia milenaria, se extiende al siglo V. a.C. cuando inició el
desarrollo en esta región de una incipiente ciudad que con el tiempo
se convertiría en un poderoso estado teocrático que construiría en
estas tierras la pirámide más grande del México Antiguo. A la
llegada de los conquistadores españoles la violencia y la
intolerancia hacia la fe local se manifestó cruelmente en esta
ciudad donde parte de su población fue masacrada, los ídolos
arrojados de sus pedestales y una nueva fe implantada en sus
altares. Fue así que los legendarios 365 templos prehispánicos de la
región, fueron reemplazados según la tradición por otros 365 templos
cristianos, uno para cada día del año, construyendo con las piedras
de los adoratorios indios las nuevos espacios para una nueva fe. Al
paso de los años las pirámides se convirtieron en cerros y se
fundieron con el paisaje de los volcanes que los enmarcan, en la
cúspide de estos nuevos montes de oración, se edificaron los templos
del dios traído por los europeos. Pero esos nuevos templos no eran
ni españoles ni indígenas, eran un fusión de sus culturas, una
asimilación de ideas y conceptos que los habitantes de la zona
interpretaron recreando un nuevo mundo, en el que adoraban bajo
nuevas formas a sus ancestrales dioses. Así las sobrias
construcciones iniciales como el de la cercana Misión de Huejotzingo
que nos recuerdan al románico mediterráneo, se entrelazaron en estas
tierras con elementos góticos y renacentistas. Después en otros
espacios la sobriedad se fue diluyendo, las fachadas se saturaron de
símbolos, significados, materiales y colores en un juego en el que
sus creadores anónimos imponían su expresión auténtica, conquistando
a través del arte a la religión que había llegado de otros lugares y
que ahora se convertía en una concepción propia del mundo y de la
vida.
Como si esta región estuviera destinada a albergar las moradas de
los dioses, en Cholula y las poblaciones circundantes, se van
sucediendo unos tras otros los destellos multicolores de templos,
campanarios y torres, desde las apacibles calles de la ciudad de
Atlixco y la algarabía
cromática de
San Francisco Acatepec y su
impresionante fachada hasta la desmesura de ángeles y esculturas del
interior del
templo de
Santa María Tonantzintla
y las monumentales proporciones del atrio principal de
Cholula,
todas ellas localizadas a distancias muy cortas que pueden ser
visitadas en un mismo día.
Para llegar a
esta región se puede acceder por la Carretera México - Puebla
tomando la desviación a Atlixco lo que toma aproximadamente hora y
media desde la Ciudad de México. Una vez ahí se pueden recorrer los
poblados de
Chipilo, conocido como la
pequeña Italia de México,
San Francisco Acatepec,
Santa María Tonantzintla y
Cholula. Si se dispone de tiempo se pueden visitar los tranquilos
parajes de la Ex - Hacienda de Chautla, cerca de San Martín
Texmelucan en el camino de regreso a la Ciudad de México. |

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