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Viajera incansable de los cielos de Norteamérica, la
mariposa monarca
recorre más de 4000 kilómetros desde Canadá hasta el centro de
México en una travesía sin parangón en el reino animal.
Es precisamente en esta región del país, especialmente en las zonas
limítrofes entre los estados de México y Michoacán, donde esta
especie encuentra el lugar ideal para hibernar y realizar su
apareamiento en medio de los bosques de coníferas de la zona, en un
espectáculo natural que atrae en cada uno de sus santuarios varios
millones de estas mariposas, que tapizan el verde perpetuo de pinos
y abetos con una capa de alas naranjas que revolotean sin cesar por
todo el bosque, en una experiencia natural que atrae cada año
cientos de visitantes entre los meses de octubre y marzo cuando es
posible observarlas.
Los dos principales
santuarios
de la mariposa monarca en la zona son el de Sierra Chinjua y El
Rosario, en ambos se pueden realizar paseos a pie y a caballo en
medio los bosques, siempre respetando las indicaciones y normas que
han previsto las autoridades medioambientales para no interferir con
la reproducción de la especie. Asimismo estos
santuarios
cuentan con guías locales autorizados que te pueden ser de utilidad
al realizar estos recorridos. En medio de ambos
santuarios
se encuentra la población de Angangueo, una antigua villa minera que
disfrutó de un gran auge económico a finales del siglo XIX, gracias
a la explotación de las ricas vetas de plata que existían en la
zona. Con el paso del tiempo, fueron abandonadas estas minas,
quedando el pueblo congelado en el tiempo, preservando interesantes
ejemplos de arquitectura popular y religiosa, como su catedral de
estilo neogótico, su plaza central con una fuente dorada y casas con
hermosos detalles rústicos cuyos tejados se cubren ocasionalmente de
nieve en invierno.
Estos santuarios
y la población de Angangueo se encuentran al oriente de Michoacán y
son fácilmente accesibles tomando la carretera Toluca - Zitácuaro,
realizando un recorrido de aproximadamente 2 horas desde la Ciudad
de México. Al visitar estos lugares se recomienda llevar ropa cómoda
y de abrigo.
Otros de los
atractivos de los alrededores, son las poblaciones ubicadas a las
faldas de los
volcanes,
de las cuales por citar a una mencionaremos a San Rafael, una
interesante villa que funcionó a principios del siglo XX como centro
productor de papel, mismo que conserva muchas de sus instalaciones
originales con una marcada influencia europea que nos transporta a
otros tiempos y latitudes. Asimismo en la zona también se encuentran
algunas de las primeras construcciones religiosas realizados por los
misioneros católicos en nuestro país, en las poblaciones de
Atlahucan, Cuernavaca, Tetela del Volcán, Huejotzingo, entre otras,
mismas que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO en 1994.
Este parque
nacional es fácilmente accesible desde la ciudad de México, con un
tiempo de recorrido aproximado de dos horas, tomando la carretera
Chalco - Amecameca.
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