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Azcapotzalco, cuyo nombre proviene del
náhuatl azcapotzalli que significa hormiguero, es una zona de
la Ciudad de México con una amplia historia que tiene sus orígenes
en el periodo prehispánico.
En la zona de la actual delegación
Azcapotzalco se establecieron en el pasado los tecpanecas, un grupo
indígena náhuatl. Durante el siglo XIV, bajo el mando del Rey
Tezozomoc, Azcapotzalco tuvo una gran influencia militar y económica
sobre todo el Valle de México llegando a conquistar las poblaciones
de Texcoco y Chalco, entre otras. A la muerte de este monarca inició
la decadencia de este reino, mismo que finalmente cayó en manos de
los mexicas a principios del siglo XV.
Un siglo después, tras la conquista de
imperio mexica por parte de las tropas españolas y sus aliados
indígenas, inició el proceso de evangelización de las poblaciones de
la zona, mismas que estuvieron originalmente encomendadas a los
dominicos. La época virreinal legó a toda la zona una gran cantidad
de capillas de hasta 500 años de antigüedad que se pueden encontrar
en nuestros días dispersas entre los distintos barrios y pueblos de
la zona ahora incorporados a la mancha urbana.
Uno de los acontecimientos históricos
más destacados acontecidos en Azcapotzalco fue la batalla del 19 de
agosto de 1821, misma que representó uno de los últimos
enfrentamientos de la consumación de la Guerra de Independencia de
México.
Hasta las primeras décadas del siglo XX,
Azcapotzalco se había caracterizado por ser una zona eminentemente
agrícola, situación que cambió radicalmente a finales de los años
veintes con el establecimiento de las primeras fábricas en la zona
que con el transcurso de pocos años convirtieron a Azcapotzalco en
una de las principales zonas industriales de la Ciudad de México,
llegando a albergar una importante infraestructura ferroviaria e
incluso instalaciones petroquímicas como aquellas de la Refinería 18
de Marzo.
Desde la década de los ochentas un gran
número de industrias se empezaron a mudar a ciudades cercanas al
Valle de México como Querétaro, Puebla o Toluca, dando inicio a un
proceso de des-industrialización de la Ciudad de México. En ese
contexto, Azcapotzalco ha experimentado desde entonces la pérdida de
parte de su vocación industrial que no obstante puede aun
reconocerse en algunos de sus antiguos barrios obreros o en los
grandes contenedores localizados en torno a las vías ferroviarias.
La clausura y cambios de uso de sus antiguas fábricas ha dejado
disponibles asimismo un gran número de terrenos que ahora empiezan a
ser reconvertidos en conjuntos corporativos, comerciales y de
vivienda, o incluso en áreas verdes como en el caso de la Refinería
18 de Marzo, ahora transformada en el
Parque Bicentenario.
En la zona destaca especialmente, el
Centro de Azcapotzalco, la antigua cabecera municipal, que en medio
del característico bullicio comercial de la zona preserva como un
oasis urbano a la
Parroquia de los Santos Apóstoles, una hermosa construcción
virreinal que con su torre y sus elegantes cúpulas preside un enorme
y arbolado atrio, al frente del cual se encuentra una tranquila
plaza con un kiosco. Aledaño al atrio de la parroquia se encuentra
la
Casa de Cultura de Azcapotzalco, una construcción que atesora en
su interior dos bellos jardines con fuentes de piedra y en la que
tienen lugar diversas exposiciones y talleres.
La forma más fácil de acceder al Centro
de Azcapotzalco es por metro, bajando en la estación Camarones,
caminando dos cuadras hacia el oriente pasando por debajo del puente
de la vía Aquiles Serdán.
En esta delegación se recomienda visitar
también el Parque
Tezozomoc y el
Parque Bicentenario. |